Casarse o estudiar: el objetivo de Mazoun

Nietzsche decía que la mujer es el reposo del guerrero… pero él no ha visto el siglo XXI. Seguramente ya conozcáis a Malala, la “niña” pakistaní que lucha por los derechos de la mujer enfrentándose a su propio Gobierno. Pero quizá no os suene tanto Mazoun, una joven a la que apodan “la Malala de Siria”.

Mazoun Almellehan es una adolescente que vivía en una aldea en Daraa, al sur de Siria, a unos cinco kilómetros de la frontera con Jordania. En 2013, cuando la Guerra Civil Siria ya llegaba a todos las esquinas del país, huyó con sus tres hermanos y sus padres a territorio jordano. Su primera parada fue en el campo de refugiados de Zaarati (el segundo campo más grande del mundo) pero ya hace más de un año que se trasladaron al campo de Azraq, que tiene capacidad para 130.000 personas.

azraq-campo-de-refugiados-fuente-cnnCampo de refugiados de Azraq. Fuente: CNN

A pesar de ser uno de los campos de refugiados más modernos y de su gran capacidad, hay alrededor de 31 mil personas. De estas 31 mil, la mitad son menores de edad, y el número de mujeres es ligeramente superior al de hombres. La mayoría de los niños y niñas van a la escuela del campo, pero los padres piensan que sus hijos van a jugar y no a aprender.

Mazoun lucha por la educación. Sobre todo por la educación de las niñas. Muchas piensan que es algo secundario y no necesario, así que se casan muy jóvenes, antes de los 18, para asegurarse sus futuros. Aunque realmente no se los están asegurando porque en el momento en el que sus maridos las abandonan se quedan completamente desprotegidas.

“Cuando veo que una mujer piensa esto, que los estudios son secundarios y que es mejor casarse pronto, le informo de la importancia de la educación y le digo que continúe sus estudios”, decía Mazoun en una entrevista a UN OCHA. Y continuaba diciendo: “tienen derecho a casarse, pero no antes de recibir una educación. La educación les proporcionará una armadura para protegerse en los problemas del futuro”. Esto es lo que hace: recorrerse casa por casa el campo de refugiados convenciendo a las familias para que ayuden a sus hijos. Y lo está consiguiendo.

mazoun-almellehan-clase-jonathan-hawkins-cnnMazoun Almellehan en un aula. Fuente: Jonathan Hawkins, CNN

El problema es que muchos jóvenes piensan que la educación que reciben no será reconocida cuando salgan de su país. “Si no son educadas, ¿cómo van a ayudar a su país una vez que vuelvan a Siria?”.

Mazoun se enorgullece y se emociona cuando la comparan con Malala, una persona que ha hecho tanto por la educación y que se ha enfrentado a tantas dificultades. Eso le motiva para seguir e intentar hacer todavía más.

 

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